En Kaohsiung se ha inaugurado una tertulia singular, semanal —concretamente los miércoles—, a las ocho de la tarde-noche —una hora de extensión—, con tres tertulianos, en la cafetería más cercana, para hablar de literatura; a partir de lecturas ajustadas a los tiempos que nos presiden, es decir, no más de ochenta páginas, y alrededor de autores universales, de la hispanidad y del mundo global. Una excusa semanal para el goce en lo literario y en la conversación.

En el arranque de la tertulia, antes de la temporada veraniega, cinco autores han sido los seleccionados, alternándose en la lectura de esos escritores —semanalmente— el origen hispánico y el universal. Todo empezó con una obra de Stefan Zweig, recientemente editada por Acantilado, Una boda en Lyon, un relato que pone en solfa toda injusticia, en todo tiempo, con cualquier motivo, sin distinción. Un relato que marca el comienzo de una manera de reunirse y de entender la literatura, con motivos humanistas, atemporales, sin adoctrinamientos. Otros pequeños relatos de Zweig, acompañaron el comentario inaugural de la Micro Tertulia 3/80. En la edición citada están contenidos.

Más adelante, se ha seguido el siguiente repertorio de autores y obras (siempre seleccionadas bajo ese límite 80): Miguel de Unamuno (El espejo de la muerte y otros cuentos); León Tostoi (La muerte de Iván Ilich); Leopoldo Alas Clarín (El sustituto y otros cuentos) y Anton Chejov (La sala número seis). La elegancia austriaca, la idiosincrasia rusa y la costumbre española más característica, han presidido el alma de los relatos y el aprendizaje de lo leído, destinado a una buena conversación, entre amigos, y en torno a un buen café.