El fútbol a día de hoy se reinicia sin público, si bien mientras se espera la “futura normalidad” el aficionado se reúne (en esta parte del mundo) en cenas y convites en peñas y sociedades. Así ha ocurrido con la Peña Atlética Formosa de Kaohsiung, que vivió un reencuentro multitudinario en el restaurante Hola de Kaohsiung (regentado por los socios Elena y Ángel Martos). Se notaba que los integrantes de la peña ‘formoseña’ tenían ganas de degustar buenos manjares, espirituoso vino y de hablar por los codos, como de manera fehaciente se produjo.

Se habló de todo, de cómo iba a ser la continuación de la liga y del enigma que se ciñe sobre la vieja Copa de Europa (ahora llamada Champions) donde el Atlético tiene puesto su punto de mira en este final de temporada tan atípico, tan alejado de lo que suele ocurrir por estas fechas. Se comentaron posibles fichajes (de jugadores y entrenadores) de los equipos y de la problemática económica en el deporte que podría llevar a un fútbol con presupuestos más modestos. Pero, como siempre suele ocurrir, la conversación más interesante fue eminentemente futbolística, en torno a la figura de Diego Armando Maradona.

La conversación en este último terreno derivó hacia una valoración de la película del director serbio Emir Kusturica sobre Maradona (2008), de cómo esas imágenes de un Maradona jovencísimo (en Villa Fiorito) tocando el balón de manera mágica con su pie izquierdo, retratan al personaje, con un dominio del esférico que podríamos definir como de callejero, pleno y pícaro. Un toque de balón, con todo el cuerpo, fuera de escuelas y de didácticas modernas, que muestra a un Maradona heredero del clasicismo del fútbol de toda la vida. Una faceta de Diego Armando Maradona que se refleja en la infinita variedad de goles que la película recoge y en su controvertida carrera.

Seguramente, Maradona de haber recalado en el Atlético de Madrid hubiera escrito su mejor página futbolística.

Pero la vida es como es, por eso mismo habrá que observar cómo evoluciona ese nuevo fútbol que se nos avecina y comentarlo en futuras cenas atléticas en Kaohsiung.