El último sábado del mes de septiembre (día de San Cosme y San Damián) se celebró una nueva cata del Club del Vino Sencillo de Kaohsiung. Nuevos socios participaron en la sesión, que en esta ocasión cambió el lugar (del Simple Wine Cellar al Süb, así de simple).

Los vinos elegidos para la cata fueron: Ultreia Saint Jacques 2016 y Bordón Gran Reserva 1999. De esta manera la cata viajó por el Camino de Santiago de La Rioja a El Bierzo, aunque en sentido contrario. Pues primero se abrió Ultreia, un Mencía fresco, de Raúl Pérez, el gran enólogo español. Un vino vigoroso, de volumen, un perfecto vino del día. Un vino que encajó de manera idónea con pinchos de tortilla de patatas, y excelente embutido de Salamanca. Tras la presentación del vino y su degustación la conversación fue surgiendo y elevándose en el bello local elegido, que asemejaba a un pub de la época de la Santa Transición Española.

Para rematar tan grata reunión se abrieron las botellas del Rioja Bordón, que a pesar del tiempo pasado (cosecha de 1999) guardaba la sorpresa de su aterciopelado sabor rioja, con uvas tempranillo, graciano y mazuelo, pleno de elegancia y aroma, con ese trasfondo de madera propio de la zona riojana. El color rubí se mezclaba con el clasicismo en boca de lo que se espera de un Rioja, porque guardaba para la imaginación un viaje a los tiempos de Gonzalo de Berceo. A ese bon vino que él pudo beber. La conversación (en román paladino) de los presentes con las copas en la mano explotó y se sucedieron anécdotas de ultramar propias de una ciudad portuaria como Kaohsiung.